Lo modales hacen a la persona ¿Cómo enseñar buenos modales a nuestros hijos?

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Como padres es común encontrarnos en situaciones complicadas relacionadas con la crianza de nuestros hijos y enseñarles buenos modales, si bien no es lo más difícil, puede resultar realmente engañoso. ¿Cuáles son los modales que debemos enseñarles?  ¿A qué edad deberían ya manejar determinadas cortesías? ¿Cómo lograr que entiendan su importancia? Y más importante ¿Cómo lograr que los apliquen cuando no estamos cerca?

Es pensando en eso que te tengo algunas pequeñas recomendaciones que servirán para acercar a tus hijos a los buenos modales, de manera que los acepten como propios y puedan aplicarlos tanto ahora como en su vida adulta.

¿Cómo enseñar buenos modales en casa?

La realidad es que nuestra vida adulta está sujeta a muchísimas normas, y los buenos modales -aunque parecieran algo anticuado- son una herramienta para mantener una adecuada convivencia con las demás personas en todos los contextos, ya sea en el trabajo, la escuela o cualquier otro aspecto de la vida diaria.

Es por ello que debemos enseñar buenos modales desde la más temprana edad; de manera que esa educación en casa se vuelva parte de la identidad de nuestros hijos, con la intención de que, a la larga, tengan una vida más tranquila.

De allí viene la duda ¿Desde qué edad puedo comenzar a enseñarles modales a mis hijos? Porque caemos en la disyuntiva sobre si nuestro hijo es capaz de entender qué es aquello que le queremos transmitir.

La respuesta a esta pregunta es sencilla: Los psicólogos consideran que desde el año y medio un pequeño es perfectamente capaz de ir aprendiendo poco a poco todo el conjunto de prácticas adecuadas, desde las cosas más esenciales como saludar y despedirse, que debe comer sentado y en una buena posición, hasta no lanzar comida a los comensales, y uno de los más importante: Decir “por favor” y “gracias”.

Luego cuando el niño alcanza los cuatros años se pueden ir enseñando normas de etiqueta como no comer con la boca abierta, no poner los codos sobre la mesa cuando ya tiene seis años y así sucesivamente.

Dos consejos para enseñar buenos modales a nuestros hijos

Como ya leíste un poco más arriba enseñar buenos modales puede ser algo engañoso, pero no debes preocuparte porque estas técnicas sencillas pueden hacernos el trabajo un poco más sencillo.

  • Darles el ejemplo:

Este es un eje fundamental en cualquier clase de ámbito relacionado a la crianza de nuestros hijos, ellos aprenderán más de lo que hacemos en comparación con las cosas que decimos, y esa es la primera barrera contra la que debemos trabajar: Ellos van a argumentar el por qué ellos deben ser educados si nosotros no lo somos.

Es por ese motivo que incluso en esta etapa debemos educarnos sobre cuáles son los buenos modales, para descubrir cuales son importantes para nuestros hijos, y así definir cuáles vamos a enseñarles.

Otra herramienta útil en este punto es recordar cómo nuestros padres nos enseñaron a tener buenos modales, de manera que recopilemos cuáles estrategias opinamos en carne propia que fueron útiles y a cuáles no queremos recurrir.

  • Enseñar, no imponer:

Un aspecto en el que muchos expertos en crianza y psicología infantil han estado de acuerdo en los últimos años, es el hecho de que nuestros hijos serán más colaborativos, acatarán las normas y aceptarán las sanciones en caso de no cumplirlas, cuando se negocia con ellos; de manera que aceptan las normas como parte de un acuerdo.

En ese sentido será útil explicarle el motivo de las normas que les intentamos educar, si ellos ven la lógica en lo que les pedimos será mucho más sencillo que lo hagan por su cuenta.

Otro aspecto importante es adoptar el dicho “Se consigue más con miel que con hiel” mientras más amables y comunicativos seamos enseñándole estas normas, será más fácil para ellos adoptar como propias estas normas sociales.